Conciencia Ciudadana
EspañolEnglish
← Volver al blog

COLUMNA DE OPINIÓN

Doña Blanca: ni las abuelas se salvan

Autor: Frank Delgado Buendía

¡Colombia Consciente!

Publicado enEL TIEMPO
Doña Blanca: ni las abuelas se salvan. ¿Cuándo nos indignaremos los hombres como las mujeres?

Han pasado más de siete semanas desde la muerte de doña Blanca Pardo y todavía no hay un solo capturado por su feminicidio. Tenía 72 años. Si a una abuela campesina le pueden hacer esto, nadie en este país está a salvo. Y a los hombres nos toca dejar de mirar para otro lado.

Blanca Emeria Pardo Rosero era campesina y madre de seis hijos. Vivía en la vereda Plazuelas, en San Bernardo, Nariño. El 29 de agosto salió a recoger leña. Sus familiares la encontraron en un potrero, desnuda, golpeada y con hipotermia. Murió al día siguiente, en el Hospital San Pedro de Pasto.

Su familia cuenta que los médicos vieron signos de abuso sexual y que ella alcanzó a decir que fueron dos. Medicina Legal aún no entrega su dictamen definitivo. La Fiscalía investiga, analiza antenas de celular y entrevista vecinos, pero no ha identificado a nadie. Falta el informe, sí. Pero una mujer de 72 años, desnuda, golpeada y abandonada en un potrero: yo lo llamo feminicidio.

No es un caso aislado. Según Medicina Legal, entre enero y julio de 2026 se practicaron 92 exámenes por presunta violencia sexual a personas mayores de 60 años. En el mismo periodo de 2025 fueron 70. El aumento es de 31 %. En 81 de los 92 casos, la víctima era una mujer.

El Instituto Nacional de Salud, por su parte, reportó 236 casos de violencia sexual contra personas mayores entre enero y agosto. Son sistemas distintos, pero cuentan la misma historia: lo que se examina o se reporta es apenas lo que alcanza a verse. Muchas víctimas callan por vergüenza, por miedo o porque dependen de quien las agrede.

A las abuelas las hemos vuelto invisibles. Las imaginamos a salvo en la cocina, con un tinto, lejos de cualquier peligro. Pero el agresor no mira la edad: mira la oportunidad. Una mujer sola, un camino solitario, alguien que quizá no pueda defenderse o que teme que no le crean.

Detrás de las cifras hay nombres. El 5 de octubre, en San Vicente de Chucurí, Santander, una mujer de 70 años con problemas de visión caminaba a las 5:20 de la mañana. Según las autoridades, la llevaron a un potrero y la violaron. Un hombre de 28 años está en prisión por acceso carnal violento.

En Apartadó, Antioquia, un video muestra a tres practicantes de salud tocando y burlándose de una abuela de más de 90 años con alzhéimer, dentro de un hogar geriátrico. Ella les pide que la respeten. Dos de los jóvenes serían menores de edad. Es un hogar donde debía estar protegida.

Y en La Ceja, Antioquia, el 16 de agosto, María Eugenia Cardona Osorio, de 70 años, murió a martillazos en su apartamento. El presunto responsable era su esposo, de 78, quien murió después. Se investiga como feminicidio. Aquí el peligro no estaba en un potrero: dormía en la misma casa. Medicina Legal también contó 68 mujeres mayores de 60 asesinadas entre enero y julio, 14 más que en 2025. No todas son feminicidios, pero el aumento es de casi 26 %.

Según la Procuraduría, con datos de Medicina Legal, casi nueve de cada diez víctimas de violencia sexual en Colombia son mujeres. Y quienes aparecen señalados en estos casos son, hasta donde se sabe, hombres. ¿Y qué hacemos nosotros? Criticamos a las que alzan la voz. Nos burlamos de las feministas. Defendemos con ruido las denuncias falsas, que existen, pero son una fracción mínima: un relevamiento argentino de más de ocho millones de causas las halló en menos del 0,1 %.

Es hora de dejar de ser espectadores. Exigirle a la Fiscalía resultados en el caso de doña Blanca. No celebrar los chistes contra las mujeres. Cuidar a todas las de nuestra familia: la abuela, la tía, la vecina del pueblo. Y denunciar, cuando veamos algo, en la línea 155, que atiende a mujeres víctimas de violencia.

Hermanos, hay que levantar nuestra voz ya y que también nos indigne lo que ya indigna a las mujeres. Doña Blanca solo salió a buscar leña. Si ni las abuelas se salvan, nadie se salva. Y mientras los hombres no nos levantemos, tampoco se salvarán los niños.

Adenda: La ley ya prevé la respuesta. La Ley 1761 de 2015, conocida como Rosa Elvira Cely, agrava el feminicidio cuando la víctima es una mujer mayor de 60 años: la pena sube a entre 500 y 600 meses de prisión, es decir, de 41 a 50 años. Doña Blanca tenía 72. Si se comprueba que fue feminicidio, lo que falta no es ley, sino que la justicia de verdad llegue y les cumpla a las familias.

Compartir columna

WhatsAppXFacebookCorreo

Comentarios

Súmate a la conversación. Tu nombre y comentario serán visibles para los demás lectores.

Visitas: …